Los ahorcados.







Unidad Básica


En Córdoba, durante el reciente 8N antikirchnerista, aparecieron en plena manifestación algunos muñecos colgados. Con la imagen de Cristina y Alberto Fernández.

La horca siempre fue una imagen fuerte. La más elegida de todas para generar miedo en las personas. La más tradicional. La más efectiva. En la España franquista, en la Alemania nazi. En los westerns, en las modernas películas y series distópicas se ven repetidas esas imágenes de ahorcados. El condenado colgando inerte de una soga. No es lo mismo una persona muerta en el piso, que colgando de una soga. Causa otra sensación. Mucho más fuerte y horrorosa que ver la sangre de un cuerpo mutilado en el asfalto o cosas así. Los nazis le prestaban mucha atención a las imágenes, aquellas imágenes que eran “bellamente” concebidas, como iconográficas, prolijas y contundentes. Como se puede apreciar en la impresionante serie norteamericana The Handmaid's Tale, enfocada en una sociedad del futuro ultraconservadora y religiosa basada en el terror. Ahí a los detenidos no se los fusilaba, ni morían torturados ni se los hacía desaparecer. La atención estaba puesta en difundir la imagen. El mensaje era la figura pública del ahorcado. A los capturados se los llevaba a la horca y se los exhibía durante días en las avenidas y lugares públicos. En Black Mirror, se ve el mismo patrón.

Manifestación en Córdoba. Muñecos con la imagen de Cristina y Alberto Fernández.










Uno supone que lo más previsible era tal vez  los manifestantes colocaran un muñeco con la imagen de Cristina Kirchner, con traje a rayas quizás, como aludiendo que la expresidenta debiera a ir a prisión por corrupción o algo así. Pero no. Horca. Muerte. Exterminio. Ese fue el mensaje.

Seguro que exagero. Por darle importancia a estos pequeños detalles.


 

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